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Cómo la distancia entre manglares y arrecifes podría afectar a las poblaciones de pargo

Varias especies de pargos dependen de los manglares durante su primer año de vida (1-4). Estos hábitats se han categorizados como guarderías porque contienen densidades de peces juveniles superiores a la media en comparación con otros hábitats (5). Una vez que dejan la guardería del manglar, los pargos migran a los arrecifes de la costa, los cuales serán su hogar durante su vida adulta. Al menos seis especies de pargos utilizan los manglares como su principal hábitat de crianza en el Golfo de California, pero el pargo amarillo, L. argentiventris, es el más abundante de ellos. Esta especie puede alcanzar tamaños de hasta un metro de largo y un peso de 10 kilogramos, y durante la primavera y el verano, producir más de tres toneladas métricas de captura para las cooperativas de pesca (6). Si sólo se reclutan pargos en los manglares, podemos asumir que los arrecifes más lejanos a éstos tendrán menos abundancia de pargos y a su vez menos pargos para pescar.

Baja California es el límite norte de los bosques de manglar en el Pacífico Oriental y donde los manglares crecen en condiciones sub-óptimas (DOI: 10.13022 / M3Z596). A pesar de su limitada extensión, estos bosques costeros representan una importante fuente de producción de alimento y de ingreso para las comunidades locales. Nuestro objetivo es demostrar la relación entre la distribución de los manglares y la abundancia del pargo en los arrecifes de la costa.

Usando sondeos submarinos (4) primero se estableció las clases de tamaño más comunes en los diferentes hábitats. Utilizando sólo las clases de tamaño que recientemente abandonaron el área de cría (20 cm) y software de Sistema de Información Geográfica (software ArcView GIS), se calculó la distancia más cercana entre los manglares y los arrecifes estudiados a lo largo de la costa. Por último, correlacionamos la distancia al sitio de manglar más cercano con la densidad de individuos de pargos en cada arrecife.

Principales resultados

Los pequeños individuos primero se asientan en los fondos de piedra en la boca de las bahías y se mueven rápidamente a la guardería proporcionada por las raíces enredadas de los manglares, formados principalmente por mangle rojo: Rhizophora mangle. Los juveniles utilizan esta estrecha franja de hábitat para refugiarse de los grandes depredadores. Casi todos los individuos de L. argentiventris observados entre las raíces eran los “más jóvenes del año”, o la clase de nuevos peces de ese año. Después de cerca de un año en la franja del manglar, los juveniles típicamente alcanzan tamaños de 10 a 20 cm y comienzan a migrar a otros hábitats cercanos y a las costas rocosas fuera de las bahías. A medida que continúan creciendo, se trasladan de forma sucesiva a los arrecifes someros en alta mar y luego a los arrecifes rocosos profundos, más expuestos, donde pasan su vida adulta.

Se comparó la abundancia de individuos migratorios (es decir, 10 a 20 cm de longitud) en arrecifes rocosos a diferentes distancias de las guarderías de manglares. Los arrecifes ubicados muy cerca de los hábitats de manglares estaban bien abastecidos de juveniles, pero estas abundancias bajaron exponencialmente al aumentar la distancia desde un manglar. En los arrecifes a más de unos 5 km de un manglar, fue esencialmente cero el número de juveniles presentes.

Conclusión

Las poblaciones de juveniles de L. argentiventris en los arrecifes rocosos parecen depender de la proximidad a las guarderías de manglares, con una disminución exponencial en la abundancia a medida que la distancia a un manglar aumenta. Esto respalda la teoría de que el entorno entre las raíces del mangle juega un papel importante como hábitat de crianza intermedio (7). Estos jóvenes reabastecen las poblaciones de pargos amarillos adultos, una pesquería importante en el Golfo de California, por lo tanto, el reconocimiento de este papel en el ciclo de vida de L. argentiventis ayudaría a la conservación de los manglares y a mejorar la eficiencia y la sostenibilidad de la pesca en la región. Identificar vínculos directos entre la productividad de la pesca y el funcionamiento de los ecosistemas es una herramienta poderosa para promover el reconocimiento y la incorporación de estos servicios eco-sistémicos en los planes de manejo. Con este fin, el siguiente paso para nuestra investigación es explorar cómo la distancia a un manglar, así como la extensión de hábitat adecuado en ese manglar, se relaciona con la productividad de la pesca en alta mar.

1. Nagelkerken I, Dorenbosch M, Verberk W, de la Moriniere EC, van der Velde G (2000) Importance of shallow-water biotopes of a Caribbean bay for juvenile coral reef fishes: patterns in biotope association, community structure and spatial distribution. Mar Ecol Prog Ser 202:175–192.
2. Cocheret de la Moriniere E, Pollux BJA, Nagelkerken I, van der Velde G (2002) Post-settlement life cycle migration patterns and habitat preference of coral reef fish that use seagrass and mangrove habitats as nurseries. Estuar Coast Shelf Sci 55:309–321.
3. González-Acosta AF, Aguero GD, Aguero JD (2004) Length-weight relationships of fish species caught in a mangrove swamp in the Gulf of California (Mexico). J Appl Ichthyol 20:154–155.
4. Aburto-Oropeza O, Dominguez-Guerrero I, Cota-Nieto J, Plomozo-Lugo T (2009) Recruitment and ontogenetic habitat shifts of the yellow snapper (Lutjanus argentiventris) in the Gulf of California. Mar Biol 156:2461–2472
5. Beck MW, Heck KL, Able KW, Childers DL, Eggleston DB,
Gillanders BM, Halpern B, Hays CG, Hoshino K, Minello TJ, Orth RJ, Sheridan PF, Weinstein MR (2001) The identification, conservation, and management of estuarine and marine nurseries for fish and invertebrates. Bioscience 51:633–641.
6. Martinez-Andrade F (2003) A comparison of life histories and ecological aspects among snappers. Dissertation, Lousiana State University. 194 pp.
7. Mumby PJ, Edwards AJ, Arias-Gonzalez JE, Lindeman KC, Black- well PG, Gall A, Gorczynska MI, Harborne AR, Pescod CL, Renken H, Wabnitz CCC, Llewellyn G (2004) Mangroves enhance the biomass of coral reef fish communities in the Caribbean. Nature 427:533–536.